Perfección matemática
Álgebra de la seducción
“El olvido de las matemáticas perjudica a todo el conocimiento, ya que el que las ignora no puede conocer las otras ciencias ni las cosas de este mundo”.(Roger Bacon)

El problema de progresiones más antiguo no es el de la recompensa al inventor del ajedrez, que tiene ya más de dos mil años, sino otro mucho más viejo, repartición del pan, registrado en el célebre papiro egipcio de Rind. Este papiro, hallado por Rind a fines del siglo pasado, fue escrito unos 2 000 años antes de nuestra era y constituye una copia de otra obra matemática aún más remota que data seguramente del tercer milenio antes de nuestra era. Entre los problemas aritméticos, algebraicos y geométricos que figuran en dicho documento aparece el que transmitimos en traducción libre.
En su libro Uno, dos, tres, infinito... el gran físico George Gamow, cuenta la siguiente historia: “En el templo de Benarés, bajo la cúpula que señala el centro del mundo, hay una placa de latón en la cual se han fijado tres agujas de diamante, cada una de las cuales tiene la altura de un codo (alrededor de cincuenta centímetros). Ensartados en una de estas agujas, el día de la creación, Dios colocó sesenta y cuatro discos de oro puro. El disco más grande se apoya sobre la p laca y los otros disminuyen de diámetro a medida que se acercan a la parte superior. Esta es la torre de Brama. Día y noche, incesantemente, un sacerdote transfiere los discos de una aguja de diamante a la otra, de acuerdo con las leyes de Brahma, fijas e inmutables, que requieren que el sacerdote mueva un solo disco por vez y que nunca coloque un disco menor debajo de otro más grande. Cuando se hayan transferido así los sesenta y cuatro discos de la aguja en la cual Dios los colocó, durante la creación, a una de las otras agujas, la torre, el templo y los Brahmanes se desmenuzarán hasta convertirse en polvo, y en medio de un trueno, el mundo desaparecerá.
Los números primos están de moda, y cada vez que se “descubre” uno nuevo es noticia. Recordemos que un número primo es aquel mayor que uno, divisible únicamente por si mismo y por la unidad. Como es lógico, cada vez son más grandes, y el caso que mencionamos se lleva el premio gordo. Casi 13 millones de dígitos tiene este número primo encontrado con un simple programa que utiliza casi la misma fracción de memoria que el protector de pantalla de un computador.
- El matemático alemán Michael Stifel (1485 -1567) en su obra Arithmetica Integra popularizó los símbolos “+” y “-” desplazando a los signos “p” (plus) y “m” (minus). Según el matemático español Rey Pastor (1888-1962), los signos “+” y “-” fueron utilizados por primera vez por el científico alemán Widmann (1460-1498).
Esta imagen es el Triángulo de Jim Smoak, , según sus propias explicaciones, se trata de una representación de los 465 coeficientes del desarrollo del trinomio (a + b +c)29, separados por colores y paridad (los negros y los verdes son los 384 coeficientes pares; los rojos son los 81 coeficientes impares).La gracia está en tratar de identificar cada coeficiente y comprobar si las asociaciones que ha hecho se corresponden con la realidad. Le acompaña la siguente leyenda: "Todos estos términos se unen en una Navidad Matemática, para desearte la mayor de las felicidades".